Decimos cuándo no somos la mejor opción. Recomendamos alternativas cuando las hay. Los precios tienen rango honesto, no anclaje de marketing.
Un proceso diseñado para bajar la incertidumbre, no para inflar entregables. Cinco fases con deliverables concretos y compromisos por escrito.
Entendemos el problema antes de proponer solución.
Si al final de esta fase vemos que no somos la mejor opción, te lo decimos y te recomendamos alternativas. Sin compromiso de continuar.
Un plan detallado, no un pitch.
El plan se discute en sesión en vivo. Todas las decisiones quedan documentadas. Nada se aprueba por email sin revisión conjunta.
Sprints semanales con entregables verificables.
No facturamos sprints que no entregaron lo acordado. Si se desvía el alcance, lo conversamos antes de tocar código nuevo.
Transferencia real, no solo un zip.
El cliente queda dueño de todo: código, datos, cuentas, dominios. No retenemos propiedad ni accesos salvo acuerdo explícito de soporte.
Continuidad sin dependencia.
Soporte es opcional, no un candado. Podés cancelar con 30 días de aviso y todo sigue funcionando.
Decimos cuándo no somos la mejor opción. Recomendamos alternativas cuando las hay. Los precios tienen rango honesto, no anclaje de marketing.
Nada es "en progreso" abstracto. Cada sprint tiene demos concretas y métricas medibles. Si no se puede demostrar, no está hecho.
Elegimos tecnología por problema a resolver, no por preferencia o moda. Documentamos por qué se eligió cada pieza y cómo reemplazarla.
Código tuyo, infraestructura tuya, accesos tuyos. Si terminás el proyecto y no querés saber más de nosotros, todo sigue funcionando sin nuestra intervención.
Empezamos con una llamada de descubrimiento. Sin compromiso. Si no encajamos, te decimos honestamente y te recomendamos alternativas.